Nuetro conocido y respetado WonkaPistas, ha realizado un análisis comparando la encuesta de las eleeciones europeas de 2004, con la encuesta de las elecciones europeas de 2009.
Aquí dejo el enlace, a disfrutar.
domingo, 24 de mayo de 2009
viernes, 22 de mayo de 2009
Cotilleos sobre la elecciones europeas
Ando buscando por la redinformaicón sobre las elecciones europeas y los diferentes pronósticos, pero la verdad es que no encuentro mucho.
Voy a dejar dos enlaces y según encuentre más información la iré poniendo.
Ésta es del ocho de mayo, y no apunta mal.
El siguiente enlace es del 21 de mayo.
Iremos buscando y ya veremos, porque encuentro poquito.
Voy a dejar dos enlaces y según encuentre más información la iré poniendo.
Ésta es del ocho de mayo, y no apunta mal.
El siguiente enlace es del 21 de mayo.
Iremos buscando y ya veremos, porque encuentro poquito.
miércoles, 29 de abril de 2009
REPARTO DEL TIEMPO DE TRABAJO
Nuestro sistema económico occidental, el mismo que en estos momentos está saltando en pedazos, se ha basado en los siguientes principios:
- Mantener un nivel alto de empleo.
- Aumento de la productividad.
La aplicación de estos dos principios ha dado como resultado una escalada creciente en la producción y puesta en el mercado de más productos.
El aumento de la productividad del sistema industrial, hasta los años sesenta y setenta, estaba determinado por el “fordismo”, es decir, por la cadena de producción.
A partir de los años ochenta, este modelo empieza a dejar paso a la revolución informática y a uno de sus derivados: la robótica.
Este cambio supuso un gran aumento de la productividad, acompañado de una importante reducción de la mano de obra necesaria para la producción del mismo número de unidades.
Un ejemplo claro es la industria del automóvil. La cadena “fordista”, suponía el empleo de grandes cantidades de mano de obra, pero, con la progresiva introducción de los robots y la informatización de la producción, la necesidad de horas de trabajo “humanas” para la fabricación de un automóvil, se vio considerablemente reducida.
Todo este proceso se fue imponiendo en la mayoría de sectores industriales.
Pese a este cambio en la cantidad de trabajadores necesarios para la producción de un producto, el paro en las sociedades occidentales, no disminuyó, salvo periodos de crisis.
Cómo se ha conseguido tener altos niveles de empleo -cuando los avances tecnológicos han reducido considerablemente la cantidad de mano de obra para hacer un producto-, no tiene ningún secreto: produciendo más bienes de consumo.
Esta espiral de interdependencia entre producción y consumo, nos ha traído un modo de vida que tiene unas consecuencias muy importantes, más allá de las meramente económicas.
Yo hablaría de dos tipos de consecuencias de este modelo, unas ecológicas y otras éticas o morales.
Las primeras suponen una depredación acelerada de nuestro planeta, para producir más cosas necesitamos, lógicamente, más materias primas y, a la vez, generamos más residuos.
El segundo tipo de consecuencias son de índole ética y moral. En nuestras sociedades vivimos con un nivel de consumo, de adquisición de productos, verdaderamente inmoral. Basta con que miremos cualquier habitación de nuestra casa para descubrir la cantidad de cosas que tenemos, que hemos comprado, y que no son necesarias para vivir.
Pero, claro, si consumimos menos, las empresas venden menos, por lo tanto, sobra mano de obra, por lo tanto, hay más gente en el paro...
Pues sí, esto último es cierto, pero sólo si partimos de las premisas que nos han llevado a la situación actual.
Si, por el contrario, pensamos que no son necesarias tantas cosas para vivir cómodamente y, en consecuencia, no consumimos tantos productos, ¿qué hacemos con la gente que se vería empujada al desempleo?.
A esta pregunta ha habido bastante gente que le ha dado su respuesta: el reparto del tiempo de trabajo. Reduciendo las horas de trabajo de todo el mundo, crearíamos más puestos de trabajo.
Si estuviéramos de acuerdo en que no necesitamos consumir tanto, quizá con un sueldo menor tendríamos lo suficiente para vivir cómoda y dignamente.
Por lo tanto, cuando los dirigentes políticos mundiales están hablando de cambiar las bases del actual sistema económico, sería un buen momento para que introdujeran las variables de menos horas de trabajo por persona, menor producción de bienes y menor consumo.
Aunque, desgraciadamente, estos principios no han aparecido en el debate actual. Éste se está centrando en las bases financieras de nuestro sistema, pero, aunque es un elemento a cambiar, no va a resolver algunos de los problemas de base de esta crisis.
Yo no estoy hablando de acabar con el sistema económico capitalista, sino de analizar sus principios, aportando una dosis de racionalidad ética y moral que pongan en cuestión el consumo insaciable y sin fin.
Nuestro modelo de consumo es el que ofrecemos como tarjeta de presentación de las bondades del capitalismo, al resto de sociedades que no se mueven con este modelo. Se ha hablado una y mil veces de qué pasaría si un país como China llegara a los niveles de consumo de energía por habitante que posee Estados Unidos y, claro, no es descabellado que los ciudadanos chinos deseen tener el mismo nivel de consumo que los americanos. Dónde está escrito que unos sí y otros no.
Por lo tanto, esta crisis nos está brindando una oportunidad histórica para realizar cambios profundos en nuestros sistema económico mundial.
¿La aprovecharán aquellos que tienen la responsabilidad histórica de hacerlo?.
Pero cuidado, no es sólo responsabilidad de los dirigentes, todos y cada uno de nosotros tiene su trocito de culpa, podemos, con nuestra acción diaria, consumir un poquito menos, prescindir de cosas superfluas, etc. La actual crisis ha llevado a nuestras sociedades a hacerlo, todos los datos afirman que se ha reducido el consumo.
El problema es que, con nuestro actual modelo, este hecho está suponiendo la reducción de mano de obra, el despido de grandes cantidades de trabajadores. Creo que esta situación nos ofrece un buen momento para experimentar con la reducción de horas de trabajo y la reducción de los salarios. Es un buen momento para la “reducción del tiempo de trabajo”.
P.D. Este blog lo llevamos a medias Marlu y yo.
J.A.Espinós.
- Mantener un nivel alto de empleo.
- Aumento de la productividad.
La aplicación de estos dos principios ha dado como resultado una escalada creciente en la producción y puesta en el mercado de más productos.
El aumento de la productividad del sistema industrial, hasta los años sesenta y setenta, estaba determinado por el “fordismo”, es decir, por la cadena de producción.
A partir de los años ochenta, este modelo empieza a dejar paso a la revolución informática y a uno de sus derivados: la robótica.
Este cambio supuso un gran aumento de la productividad, acompañado de una importante reducción de la mano de obra necesaria para la producción del mismo número de unidades.
Un ejemplo claro es la industria del automóvil. La cadena “fordista”, suponía el empleo de grandes cantidades de mano de obra, pero, con la progresiva introducción de los robots y la informatización de la producción, la necesidad de horas de trabajo “humanas” para la fabricación de un automóvil, se vio considerablemente reducida.
Todo este proceso se fue imponiendo en la mayoría de sectores industriales.
Pese a este cambio en la cantidad de trabajadores necesarios para la producción de un producto, el paro en las sociedades occidentales, no disminuyó, salvo periodos de crisis.
Cómo se ha conseguido tener altos niveles de empleo -cuando los avances tecnológicos han reducido considerablemente la cantidad de mano de obra para hacer un producto-, no tiene ningún secreto: produciendo más bienes de consumo.
Esta espiral de interdependencia entre producción y consumo, nos ha traído un modo de vida que tiene unas consecuencias muy importantes, más allá de las meramente económicas.
Yo hablaría de dos tipos de consecuencias de este modelo, unas ecológicas y otras éticas o morales.
Las primeras suponen una depredación acelerada de nuestro planeta, para producir más cosas necesitamos, lógicamente, más materias primas y, a la vez, generamos más residuos.
El segundo tipo de consecuencias son de índole ética y moral. En nuestras sociedades vivimos con un nivel de consumo, de adquisición de productos, verdaderamente inmoral. Basta con que miremos cualquier habitación de nuestra casa para descubrir la cantidad de cosas que tenemos, que hemos comprado, y que no son necesarias para vivir.
Pero, claro, si consumimos menos, las empresas venden menos, por lo tanto, sobra mano de obra, por lo tanto, hay más gente en el paro...
Pues sí, esto último es cierto, pero sólo si partimos de las premisas que nos han llevado a la situación actual.
Si, por el contrario, pensamos que no son necesarias tantas cosas para vivir cómodamente y, en consecuencia, no consumimos tantos productos, ¿qué hacemos con la gente que se vería empujada al desempleo?.
A esta pregunta ha habido bastante gente que le ha dado su respuesta: el reparto del tiempo de trabajo. Reduciendo las horas de trabajo de todo el mundo, crearíamos más puestos de trabajo.
Si estuviéramos de acuerdo en que no necesitamos consumir tanto, quizá con un sueldo menor tendríamos lo suficiente para vivir cómoda y dignamente.
Por lo tanto, cuando los dirigentes políticos mundiales están hablando de cambiar las bases del actual sistema económico, sería un buen momento para que introdujeran las variables de menos horas de trabajo por persona, menor producción de bienes y menor consumo.
Aunque, desgraciadamente, estos principios no han aparecido en el debate actual. Éste se está centrando en las bases financieras de nuestro sistema, pero, aunque es un elemento a cambiar, no va a resolver algunos de los problemas de base de esta crisis.
Yo no estoy hablando de acabar con el sistema económico capitalista, sino de analizar sus principios, aportando una dosis de racionalidad ética y moral que pongan en cuestión el consumo insaciable y sin fin.
Nuestro modelo de consumo es el que ofrecemos como tarjeta de presentación de las bondades del capitalismo, al resto de sociedades que no se mueven con este modelo. Se ha hablado una y mil veces de qué pasaría si un país como China llegara a los niveles de consumo de energía por habitante que posee Estados Unidos y, claro, no es descabellado que los ciudadanos chinos deseen tener el mismo nivel de consumo que los americanos. Dónde está escrito que unos sí y otros no.
Por lo tanto, esta crisis nos está brindando una oportunidad histórica para realizar cambios profundos en nuestros sistema económico mundial.
¿La aprovecharán aquellos que tienen la responsabilidad histórica de hacerlo?.
Pero cuidado, no es sólo responsabilidad de los dirigentes, todos y cada uno de nosotros tiene su trocito de culpa, podemos, con nuestra acción diaria, consumir un poquito menos, prescindir de cosas superfluas, etc. La actual crisis ha llevado a nuestras sociedades a hacerlo, todos los datos afirman que se ha reducido el consumo.
El problema es que, con nuestro actual modelo, este hecho está suponiendo la reducción de mano de obra, el despido de grandes cantidades de trabajadores. Creo que esta situación nos ofrece un buen momento para experimentar con la reducción de horas de trabajo y la reducción de los salarios. Es un buen momento para la “reducción del tiempo de trabajo”.
P.D. Este blog lo llevamos a medias Marlu y yo.
J.A.Espinós.
lunes, 2 de marzo de 2009
Vender lo usado
Una buena manera para conseguir dinero con lo que no necesitas en casa. En Cash-Converter compran lo que no necesitas.
domingo, 1 de marzo de 2009
Informe del GEAB para finales de 2009.
Según el GEAB comienza la fase 5 de la crisis sistémica global: la fase de desarticulación geopolítica mundial.
Parece que acertaron con el crash del 15 de septiembre de 2008.
Esta nota ha sido publicada el 17 de febreo de 2009 y copio y pego del enlace anterior estos párrafos.
Según el LEAP/E2020, esta nueva fase de la crisis estará configurada por dos fenómenos principales que determinarán los acontecimientos en dos secuencias paralelas, a saber:
A. Los dos fenómenos principales:
1.La desaparición del basamento financiero (USD + Deudas) en todo el mundo.
2.La acelerada fragmentación de los intereses de los principales actores del sistema global y de las grandes regiones mundiales.
B. Las dos secuencias paralelas:
1.La rápida descomposición de todo el sistema internacional actual.
2.La desarticulación estratégica de los grandes actores globales.
El resto del artículo en el que se habla de la incapacidad política para mirar y ver no lo reproduzco, sólo apuntar que estamos sin referentes políticos.
Parece que acertaron con el crash del 15 de septiembre de 2008.
Esta nota ha sido publicada el 17 de febreo de 2009 y copio y pego del enlace anterior estos párrafos.
Según el LEAP/E2020, esta nueva fase de la crisis estará configurada por dos fenómenos principales que determinarán los acontecimientos en dos secuencias paralelas, a saber:
A. Los dos fenómenos principales:
1.La desaparición del basamento financiero (USD + Deudas) en todo el mundo.
2.La acelerada fragmentación de los intereses de los principales actores del sistema global y de las grandes regiones mundiales.
B. Las dos secuencias paralelas:
1.La rápida descomposición de todo el sistema internacional actual.
2.La desarticulación estratégica de los grandes actores globales.
El resto del artículo en el que se habla de la incapacidad política para mirar y ver no lo reproduzco, sólo apuntar que estamos sin referentes políticos.
jueves, 26 de febrero de 2009
Para muestra un botón
Según lo que lees en la red puedes llegar a conclusiones muy diferentes, por ejemplo, esta semana en el blog de Marc Vidal se habla de corralito en España, y en el blog de economy, se presenta una encuesta a varios expertos y parece que en el 2011 vamos a estar de categoría, seguro que ni lo uno ni lo otro, lo más probables es que la mayoría seamos más pobres debido a la inflacción, porque después de la deflacción viene la inflación, (parece que en ésto están todos de acuerdo, expertos, agoreros, gobernantes y otras gentes de bien) pues eso, que en el 2011 habrá inflación, así que hay apretarse el cinturón.
Inflación
Deflación
Inflación
Deflación
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